MIS COMPLICADOS 6 MESES

En mi confinamiento hubo días buenos, días malos y días grises. Es decir, un montón de emociones encontrados. Había momentos que me alegraba porque la cuarentena me salvó de hacer unos exámenes y, con ello, mejoré mis calificaciones. Por otro lado, he de decir que hubo muchos momentos de incertidumbre por mi mamá ya que ella tiene diabetes y debíamos tener serios cuidados pues pensaba que, si contrae el coronavirus, puede morir, cosa que no quiero.

Otra de las actividades que realicé fue leer los libros que tenía pendientes y veía series pero, luego… ¡ya no había más que hacer! Pude haber intentado escribir mi libro, pero, sentía “el síndrome del impostor” y no hacía nada, el ejercicio fue igual, pude hacer, pero, no hice porque no me nacía y, para mí, era inútil intentarlo. Me arrepiento de no haber escrito nada, pero simplemente no lo hacía por que me daba vergüenza lo que escribía y pues al final desistí. Implementé una rutina para no perder la razón a la vez que buscaba con desesperación más series y libros para poderme entretener.  

Lo más complicado de la cuarentena 

Lo más complicado con lo que tuve que lidiar en la cuarentena fue permanecer en casa y convivir 24/7 con la familia. Les cuento del porqué fue complicado:

1.     Estar con mamá todo el día. Les cuento que ella es una mujer de carácter fuerte lo cual es respetable y entendible (imagínensela como la reina de corazones de la Alicia en el país de las maravillas animada de Disney, en un momento es dulce y luego… ¡BAAM!, te da un paro cardiaco por lo gritos inesperados que te da. De lo anterior, no me quejo mucho, ya que eso me ayudó a convertirme en la persona que soy ahora.  Sin embargo, al ser una mujer de carácter fuerte y padecer una enfermedad crónica, hace las cosas más complicadas. Además, sumémosle que mi carácter también es fuerte, entonces chocamos bastante.

2.     Quehacer todos los días. En mi casa vivimos bajo ciertas normas y una de ellas es al levantarnos, desayunar y comenzar a hacer el quehacer. Sin embargo, en muchas ocasiones me tocaba a mí solo hacerlo y me generaba aún más estrés porque tenía que cumplir otras obligaciones como la escuela, obviamente.

3.     No poder socializar y convivir todo el tiempo con las mismas personas, mi familia. Y no es que sean malos, simplemente te cansas de pasar todo el tiempo con las mismas personas, ahí en ese momento, se empieza a extrañar y valorar la compañía que se tiene de las personas de la escuela.

4.     Lo último, pero no menos importante, lidiar con una ulcera gástrica a causa del estrés acumulado en varios meses. La situación puede parecer sencilla, sin embargo, el dolor e incomodidad causada era bastante. Había ocasiones en que no podía dormir acostado por el dolor, estuve bajo una dieta rigurosa y perdí muchos kilos en consecuencia de lo mismo. 


Lo mejor que me pasó

No todo fue tan malo, también hubo ciertas situaciones de “ventaja” que me tales como: Evitar que me cortaran el cabello por varios meses… ¡Al fin pude verme con un cabello ligeramente largo! Lo que me permitió, también, aumentar mi autoestima pues me sentía feliz con mi apariencia, me sentía como un caballero victoriano. Y a manera de confesión, odio la sensación del cabello cortado en mi piel desde pequeño ha sido. Por tanto, el no hacerlo era un alivio enorme ya que siempre ponía como excusa que debíamos quedarnos en casa por el coronavirus.

Otra situación favorable fue que pude leer muchos libros en digital, que  me hizo sentir productivo.

Por último, me he sentido especial pues POR PRIMERA VEZ en mi vida, le  he llamado la atención de manera romántica (o eso creo porque me coqueteó de una forma muy extraña) pero espero que sea así y no imaginaciones mías.  

Mis habilidades que adquirí en el confinamiento.

Con todo este tiempo de experiencias buenas y malas pude aprender hacer cosas nuevas que fueron importantes y significativas para mí en los 6 meses. no son muchas, pero son importantes decirlas, las cuales son:

Organizarme al realizar mis pendientes a lo largo del día (ya sea por la limpieza del día del hogar o por mis clases online), hacer 2 tipos de café con leche (una que es la clásica y otra que fue tendencia en las redes sociales, la que es leche con espuma de café), las diferentes maneras de comer (ya que debido por mi ulcera gástrica, causada por el estrés, tenía que buscar comida sin grasa, ni chocolate, ni que fuera irritable), empezar a escribir, parte de mis libros, sin miedo (solo unas hojas, tampoco es la gran cosa), que el amor llega de diferentes formas, y hacerme unos deliciosos sándwiches tostados de jamón y queso amarillo y mi nivel tolerancia es más alto.

 

 


 

 


 

Comentarios